HA MUERTO CHUS GOLDÁRAZ

Al enterarme me he dado cuenta de que sonreía, a la vez que esa pena que ya estaba esperando se me agarraba en la garganta. Todos los que conocíamos a Chus, aguardábamos la última faena. Hacía tiempo que ese toro resabiado de la enfermedad le daba cornadas, una tras otra y, él templado y vertical, blandiendo la muleta de la elegancia, saludaba con la mano derecha bien extendida, en un brindis redondo, al tendido de la amistad donde nos ha dejado. No he querido llorar porque no le hubiera gustado que lo hiciera, por eso he sonreído.
Yo le preguntaba:
-¿Cómo va eso maestro?
-Todo en orden.
Y él seguía su paseíllo de sonrisas y palabras amables, educadas e ingeniosas. Era así, tal cual: amable, educado e ingenioso.
Nunca le vi atravesar una puerta el primero, jamás. No le conozco discusiones fuera de tono, aunque podía ser vehemente en unos argumentos que razonaba clarividente y firme. Lo del ingenio daría para un rico anecdotario que sus más íntimos no podrán olvidar en la vida.
Chus, quiso fundar un club de fumadores cuando lo del fumeque se puso muy complicado. Incluso intentó que Santiago Carrillo aceptara la presidencia de honor. Tenía ese destello de ingenio que solo tienen los sabios y una mirada pequeña, profunda, insistente, cómplice y cierta.
Me contaba que siendo un niño, se enamoró de Carmen Sevilla y, para ganar su amor, decidió viajar al oeste a matar pieles rojas. Lo engancharon antes de llegar al puente de la cadena y ese fue el romance más breve del Far West. Cumplió condena en casa durante una semana.
Poco después Chus se enamoró de la vida y esta le dejo un hijo y una hija (un abrazo Pepe Luis y Verónica). El nombre de sus hijos fue primero una bienvenida y luego un arte. Afortunadamente los retoños guardan también el ADN de su madre Luisa (un beso, amiga).
Mi amigo guardaba una herida de bala en el omóplato, puta mili, una cicatriz de pirata y estoque en el antebrazo izquierdo, varias heridas bien curadas, alguna abierta aún, porque para eso palpitamos, y esa seguridad de no tener que llegar antes que nadie a ningún sitio cuando siempre eres bien recibido.
A su despedida habría que darle varias vueltas en la plaza de toros de esta Estella, hacerlo mientras la Banda de aquí, toca el pasodoble que más le gustaba “La entrada”, la que acaba de hacer en ese más allá que es más alegre.
Habrá que ver los carteles de esa feria que empieza a preparar. Quiero un abono maestro. Lo quiero para siempre, en tu sombra, al lado de la banda, y seguiré aprendiendo de todo lo que sabes y no guardas.
De toros ya hablamos otro día. Va por ti, maestro de la vida.

2 comentarios en “HA MUERTO CHUS GOLDÁRAZ

  1. Siento muchísimo que ya no estés con nosotros. As sido buen amigo y sobretodo un gran aficionado a los toros. Los que te hemos visto y me incluyo sabíamos de tu gran afición. Bueno chus no se que más decirte. Aunque hace años que no te veo, por supuesto que recuerdo y recordaré tu sonrisa. Se que tus padres y hermano te estaban haciendo un huequecito para cuando te teunieras con
    Yo desde aquí un pelín lejos os mando un bso a todos.

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