Las fiestas patronales tiñen de blanco y rojo el mapa de Navarra.

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Con los Sanfermines a la cabeza, suena la música y estalla la fiesta no solo en Pamplona sino en muchos otros municipios navarros que celebran sus fiestas patronales durante los meses de julio, agosto y septiembre. Es el momento de disfrutar del buen ambiente y las ganas de diversión.

La fiesta llega a Navarra como si se tratara de una invasión que comienza en Pamplona con las fiestas de San Fermín (del 6 al 14 de julio). Poco antes de las doce del mediodía la Plaza del Ayuntamiento es un hervidero de miles de personas esperando que estalle el ‘Chupinazo’ que da inicio a la fiesta con mayúsculas. La capital navarra se convierte por unos días en derroche  de alegría y música al compás de las charangas.

El Encierro es un momento único del día. El corazón se acelera y bombea con fuerza cuando toros y mozos arrancan una carrera que les llevará desde la Cuesta de Santo Domingo hasta la Plaza de Toros. No se puede olvidar la tradicional procesión de San Fermín (7 de julio) desde su capilla la Iglesia de San Lorenzo hasta la Catedral. Le acompañan en el trayecto la comparsa de Gigantes y Cabezudos y la música de La Pamplonesa.

Por las tardes llega el momento de seguir a las peñas hasta la Plaza de Toros para asistir a los festejos taurinos y acompañarlas también a su salida, a ritmo de la música de las charangas. De la misma manera, cientos de personas contemplan por la noche el cielo de Pamplona que se llena del color de los fuegos artificiales, lanzados desde la Ciudadela.

El 14 de julio, a las doce de la noche, los Sanfermines llegan a su fin en Pamplona cuando se entona el Pobre de mí en la Plaza del Ayuntamiento. El mismo lugar donde nueve días antes comenzó la fiesta.

Casi en las mismas fechas se celebran también los Sanfermines de Lesaka (del 6 al 10 de julio). Este municipio del Pirineo navarro se sumerge en una fiesta sin aglomeraciones en la que el visitante descubrirá una de las tradiciones más espectaculares: los ezpatadantzaris. Se trata de una comitiva de danzantes organizados en dos filas, unidos por makilas (bastones que representan espadas) y dirigidos por un capitán. Visten de blanco, con escapularios y cintas de colores, cascabeles en las pantorrillas y alpargatas en sus pies.

Días más tarde la celebración se traslada a Tudela (del 24 al 30 de julio) que festeja a su patrona Santa Ana durante siete días de fiesta ininterrumpida. Entre los actos preferidos por tudelanos y visitantes destaca el baile de la ‘Revoltosa’ que aglutina a un gran número de “valientes” dispuestos a poner a prueba su resistencia en torno al kiosco de la plaza de los Fueros. Poco antes de las doce la noche se baila también la jota de Tudela y el Baile de la Era.

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Ya en el mes de agosto la fiesta se traslada a la Zona Media, empezando por las fiestas de Estella/Lizarra (del 4 al 10 de agosto) que comienzan con el ‘Viernes de Gigantes’ cuando tiene lugar la Bajadica del Puy. Se trata de un recorrido que protagonizan los hombres bailando desde la basílica del Puy hasta la ciudad; un baile que las mujeres repiten el sábado. Otro acto a destacar es la Pañuelada, que se celebra el domingo, llenando de color la plaza del ayuntamiento.

Del 13 al 20 de mayo la fiesta se concentra en la localidad de Falces, conocida por su popular Encierro del Pilón. Vaquillas, mozos y monte protagonizan una de las citas taurinas más curiosas de Navarra. Una carrera de 800 metros de longitud que desciende por un estrecho y escarpado recorrido, entre el muro de la montaña y el barranco. Este acto tiene su origen a principios del siglo XX cuando se conducía al ganado por el monte para evitar atravesar el río. Hoy día es un espectáculo único digno de admirar.

En fechas similares se celebran también las fiestas de Tafalla (del 14 al 20 de agosto) en honor a San Sebastián y a Nuestra Señora de la Asunción. El día 14 tiene lugar la peculiar subida a la Salve en la iglesia de Santa María. Además, las mañanas festivas arrancan con los encierros de toros de lidia y los bailes de los Gigantes.

Ya en el mes de septiembre, continuando en la Zona Media, el epicentro de la fiesta se sitúa en Sangüesa (del 11 al 17 de septiembre). Este municipio es uno de los cuatro (junto con Pamplona, Tafalla y Tudela) donde los encierros se corren con toros. Destaca también la bajadica del ‘Práu’, que se celebra todos los días de madrugada.

Mientras, Olite celebra sus fiestas (del 13 al 19 de septiembre) con encierros y actuaciones de la comparsa de gigantes y cabezudos. Destaca el popular Riau-Riau que se celebra el primer día de las fiestas.

La localidad ribera de Lodosa celebra el 15 de septiembre un curioso acto: el toro ensogado, una tradición que se remonta al siglo XIX y que está declarada Fiesta de Interés Turístico de Navarra. Tanto por la mañana como por la tarde, un toro recorre las calles del municipio con una soga sujeta a sus cuernos y manejada por varios jóvenes para que el animal no embista a quien se encuentre a su paso.

 

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