El recuerdo vivo de un amigo: José Luis Castejón. Por Ainhoa Aznárez

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Si tengo que hablar de Estella-Lizarra, tengo que nombrar a un estellica que en el 2003 decidió dejar de acompañarnos: José Luis Castejón Garrués, estellica que comenzó siendo un trabajador más en la planta de la multinacional alemana Bosch Siemens en su ciudad natal. Años después ingresaría en las filas de la Unión General de Trabajadores y que dirigiría hasta 1991, año en el que fue elegido alcalde, sería refrendado en la siguiente legislatura 1995-1999.

En julio de 1999 fue elegido Presidente del Parlamento de Navarra y en su mandato se inauguró la nueva sede legislativa, antigua audiencia, que hoy tengo el honor y la gran responsabilidad de presidir en esta novena legislatura.

Aquel 17 de junio de 2015 tuve muy presente a José Luis, porque hasta ese momento había compartido junto a su hija María trabajo y reivindicaciones feministas, además de largas conversaciones acerca de lo que supuso tener la referencia de su padre en personas que apostábamos por la paz, desde el diálogo como instrumento válido de superación de conflictos y desde el más absoluto rechazo a la violencia terrorista.

Estoy convencida de que su compromiso por la paz y el diálogo han sido apuestas firmes para que hoy convivamos sin la amenaza terrorista y que continuemos con su legado, en diferentes espacios, como puede ser el de EmaGune, un punto de encuentro y de reflexión entre mujeres de diferentes sensibilidades, en torno a las aportaciones que podemos hacer en la nueva situación abierta en la sociedad tras el cese de la actividad armada de ETA, aun siendo conscientes de que queda mucho por hacer, por discutir y por proponer en lo que entendemos por normalización política y en el que las mujeres debemos tener el reconocimiento como agentes socio-educativas y de facilitación de espacios de convivencia, así como sujetos políticos con plenos derechos.

Es preciso seguir explorando vías para codificar nuevos relatos que incorporen la perspectiva de género en la construcción de la paz y que sean parte constitutiva de un nuevo marco, que ponga en valor las estrategias de no violencia y los aportes de las mujeres.

Y todo ello tiene un marco internacional: el papel de las mujeres en los conflictos armados y la consolidación de la paz que supone un nuevo intento de pasar de la teoría a la práctica, de las resoluciones a las soluciones, desde la convicción de que sin la protección de nuestros derechos, sin nuestro papel activo en la resolución de conflictos, la paz que anhelamos caerá en saco roto.

Concluyo diciendo que en nuestro cotidiano nos enfrentamos a conflictos y necesitamos herramientas para poder resolverlos de la mejor manera posible evitando las salidas más comunes y  perjudiciales, algo que ocupaba y preocupaba a José Luis.

Allí donde estés, te seguimos recordando.

 

Ainhoa Aznárez Igarza

Presidenta Parlamento de Navarra

Nafarroako Parlamentuko Lehendakaria

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