La joven de Estella que representa a ADItech en Bruselas con mucho arte

Ángela Ustárroz, de 30 años, lleva ocho en Bruselas, donde trabajó para distintas organizaciones como la Cámara Oficial de Comercio de España en Bélgica y Luxemburgo o Eurochambres antes de convertirse en responsable de Programas y Partenariados Europeos de ADItech. Además, imparte clases de flamenco a jóvenes de distintos países y organiza fiestas temáticas para personas de entre 25 y 40 años. «Conectar a gente es mi pasión. Lo hago en mi trabajo y ahora lo extrapolo también al ámbito personal», explica.

Los volantes de su falda azul con lunares fluyen en cascada mientras su cuerpo gira. Su pelo está recogido en un moño elegante, adornado con una flor que se agita con cada movimiento de unos zapatos que marcan el compás al ritmo de la música. Las notas de una guitarra española llenan el aire y se mezclan con las palmas de los espectadores. Al mirar detenidamente, la blancura de la ropa de los asistentes contrasta con el rojo de los pañuelos que adornan sus cuellos. No es una calle o plaza de Sevilla, sino de Estella. Y la bailaora no es andaluza, sino Ángela Ustárroz, «una estellica de corazón» que jamás se pierde las fiestas de la Virgen del Puy porque «son sagradas». 

Nuestra protagonista nació en la ciudad del Ega en 1994, donde vivió una infancia que recuerda con mucho cariño. Primero estudió en el colegio Santa Ana para, más adelante, hacer lo propio en El Puy: «Me lo pasaba superbién, tenía muchos amigos y fueron años increíbles». Su pueblo es su lugar de desconexión y promete que nunca se ha perdido unas fiestas, ya que «son sagradas».  

De padre empresario y madre fisioterapeuta, es la pequeña de tres hermanas. El primero le influyó a la hora de elegir su camino profesional, mientras que la segunda le inculcó su amor por el flamenco desde muy pequeña. Además, sus padres sembraron en ella la semilla de la curiosidad por empaparse de otras culturas cuando la enviaron un verano a Irlanda para aprender inglés. «Al principio lloraba como la que más porque no me quería ir, ya que eso significaba perderme el verano en Estella. Pero una vez rompí el hielo, volví muchos años con la misma familia, con la que todavía tengo contacto», explica  esta joven de 30 años. 

Así empezó a cultivar esa visión internacional, que complementó durante el último año de sus estudios de Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Pública de Navarra (UPNA), donde se especializó en Marketing y Comercio. En aquel momento, optó a una beca Erasmus, que le permitió vivir un año en París: «Mi experiencia allí fue determinante. Conocí a gente de todo el mundo y me di cuenta de que quería mantener mi carrera ligada a Europa». 

SU AVENTURA INTERNACIONAL

Cuando volvió a la capital navarra tras su experiencia en tierras francesas, se dedicó nuevamente a buscar oportunidades en el extranjero hasta que, con tan solo 22 años, fue seleccionada para realizar una beca de seis meses en el área comercial de la Cámara Oficial de Comercio de España en Bélgica y Luxemburgo.

Acumula más de siete años de experiencia en el ámbito internacional.

Acumula más de siete años de experiencia en el ámbito internacional gracias a su labor en las Cámaras de Comercio.

La experiencia fue tan positiva que posteriormente la contrataron hasta que, un año después, le surgió la posibilidad de gestionar el Programa Integral de Cualificación y Empleo (PICE) de la Cámara de Comercio de España en Bruselas: «Durante un año me dediqué a buscar empresas potenciales que quisieran incorporar a jóvenes trabajadores de hasta 35 años, promocionar los empleos que ofrecían y hacer procesos de selección y seguimientos». 

En su afán por seguir creando redes en el ámbito europeo, aceptó después un puesto en la Asociación de Cámaras Europeas de Comercio e Industria (Eurochambres) para cultivar las relaciones bilaterales entre Turquía y la UE. Durante cuatro años, organizó misiones empresariales de directivos en ambos territorios, así como formaciones para reforzar las habilidades de liderazgo de estos y sesiones de trabajo para que los profesionales turcos interesados en exportar a los países comunitarios conocieran a fondo su regulación y legislación. «La cultura turca es totalmente diferente. Cuando te ves ahí siendo una mujer joven y trabajando con directivos adultos cuya manera de ver los negocios es muy distintas, tomas conciencia de estar viviendo un momento importante», remarca.

Cuando el proyecto terminó, Eurochambres le ofreció un puesto de project manager en una iniciativa centrada en enseñar a pequeñas y medianas empresas cómo integrar la Inteligencia Artificial (IA) y la realidad virtual en sus negocios. Pero entonces recibió una llamada desde Pamplona.

Al otro lado de la línea, una consultora buscaba un perfil muy específico para gestionar el proyecto Horizonte Redes de ADItech en Bruselas, cuyo fin es «posicionar a Navarra de forma activa en las redes y partenariados europeos de mayor nivel e impacto» conforme a las prioridades temáticas establecidas por la Estrategia de Especialización Inteligente de Navarra 2021-2027 (S4). Un proyecto impulsado por la Dirección General de Acción Exterior del Gobierno de Navarra. «Yo no estaba buscando nada activamente, aunque siempre hay que estar abierta a nuevas oportunidades, sobre todo siendo joven. Llevaba casi siete años en el mismo sector y ya conocía de primera mano toda la red de Cámaras de Comercio europeas, por lo que me venía bien un cambio», apunta. 

Su deseo de seguir trabajando en el panorama internacional, pero estando más conectada a su tierra, se combinaban a la perfección en esta oferta como responsable de Programas y Partenariados Europeos de ADItech. Así que decidió aceptar el desafío. «Me parecía un reto porque nunca había trabajado para Navarra. Conocer el sistema navarro de I+D, escuchar sus necesidades y las de las empresas navarras y ayudar con mi experiencia es un orgullo para mí y me hace mucha ilusión. Siento que, por fin, mi carrera internacional ha dado sus frutos», revela mientras resalta lo afortunada que se siente de vivir en la capital belga: «Todo se cuece aquí, es un lugar donde tienes la información de primera mano. Conectar con las personas de manera presencial te permite forjar unas relaciones que no se consiguen de otra manera». 

PROFESORA DE FLAMENCO

En paralelo, sigue cuidando su amor por el flamenco impartiendo clases en Bruselas a jóvenes de varios países. Es su particular fórmula para unir su amor por las sevillanas con su habilidad para las relaciones sociales. «Es algo que me permite desinhibirme de la rutina, es mi momento de desconexión y se genera un ambiente muy bonito», añade.  

Tanto es así que, junto a otras dos amigas, incluso organiza fiestas temáticas para personas de entre 25 y 40 años en la ciudad: «Conectar a gente es mi pasión. Lo hago en mi trabajo y ahora lo extrapolo también al ámbito personal».

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