A falta de muy poquito para el inicio de las fiestas patronales, a nuestro bendito ayuntamiento, en un alarde de muy poca empatía, se le ocurrió introducir en el programa novedades que no solo restan, sino que además irritan. Aunque luego ha tenido que dar marcha atrás en una de ellas, es el caso de la barra que los jóvenes instalan durante el fin de semana en la plaza de San Martín. Aunque en un primer momento se quiso prohibir, ahora se mantiene y menos mal.
Sin embargo a la Peña La Bota se le prohíbe colocar su barraca en la plaza de Santiago, aduciendo que ya tienen local propio. Y en tercer lugar se ha ordenado trasladar las txoznas y toda su programación a los jardines de San Benito. Todo obedece a un ordeno y mando o al artículo 33 que al final es lo mismo. Todos firmes y a obedecer.
No sé si el equipo de gobierno es consciente de lo mucho que nos jugamos con esta situación, de momento se crispa el ambiente festivo y se ponen en jaque iniciativas populares que son el alma de nuestras fiestas. Y me explico brevemente: la semana festiva está plagada de momentos reivindicativos que en su tiempo fueron valientes y que han entrado a formar parte del programa oficial: bajadicas del Puy y Pañolada son dos ejemplos. Con el ambiente tan tenso que estamos viviendo, habrá que apelar a la cordura de las partes, pero no sé yo.
Si al personal se le hinchan las gónadas peligra la realización de otras actividades como la Bombada, la exhibición de deporte rural que organiza La Bota, ojo con el concurso de cordero en chilindrón y ya veremos si con el tiempo no se ve salpicado también el concurso de ajoarriero. Aquí pongo puntos suspensivos, porque me estoy acordando del carnaval que también organiza La Bota, o de la Cabalgata de Reyes cuya responsabilidad descansa al igual que el ajoarriero en la sociedad Peñaguda, por no hablar de las fiestas de la juventud que se financian en buena parte con la venta de bebidas de la barraca de la plaza de San Martín, fiestas de mayo, que por cierto, dicho sea de paso, le vienen muy bien a la hostelería local.
Que el Ayuntamiento no organice casi nada, no importa tanto, pero que comience a desorganizar sí que es preocupante, ya que las fiestas, el carnaval, la cabalgata, etc. no pertenecen al Ayuntamiento sino al pueblo y cuando a este se le falta al respeto, es el pueblo quien siempre sale perdiendo, porque al fin y al cabo los ayuntamientos vienen y van, pero el pueblo permanece.


b d : tienes toda la razón y no le faltan motivos para estar enfadados a diversos colectivos com los cuales estoy de acuerdo y a los cuales les mando todo mi apoyo , ya es hora que el ayuntamiento se implique más en muchos de los acontecimientos que organizan sobre todo las peñas .
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