La cita es hoy, jueves 12 de diciembre a las 19,30 h en la Biblioteca Pública de Estella-Lizarra. La presentación correrá a cargo de Carmen Puerta y contará con la participación del cantautor cubano Jorge Sánchez.
El libro consta de cuatro capítulos: «Paisajes de la furia y del dolor», «El amor nos defiende», «Con la impaciencia de un águila salvaje» y «Algunos días», y donde se reconoce en la consideración de la dimensión social y como núcleo de la naturaleza humana el uso del don poético con el cual Isabel Blanco ha sido dotada para alzar la voz.
Sublimar el lenguaje con el uso adecuado de símbolos, metáforas, y una lingüística estudiada es lo que encontramos en este caminar por el libro de Blanco, quien, con la soltura que le otorga la veteranía y su alto grado de sensibilidad poética, así como no podía ser de otro modo del amplio estudio, y la lectura logra emocionarnos a la par que convencernos de que aunar semántica y afectividad en el trabajo poético ofrece el resultado de una obra artística atemporal.
Así pues, temática social y de igualdad, poemas del transitar humano y análisis del tiempo existencial o versos anclados en la poesía amorosa se van desgranando en los poemas de Blanco y cada uno de los cuatro capítulos mantienen una entidad propia con un denominador común: la polifonía y el uso de imágenes, así como de anáforas y metáforas brillantes ya presentes en sus anteriores libros.
La poeta despierta los sentidos mediante las palabras y la creación de belleza en el lenguaje, y también cultiva la imaginación y la memoria. Es toda una realización de las facultades corporales y anímicas del ser humano. Porque la forma de cuanto se dice o escribe es tan importante como el sentido o el «mensaje».
Cabe destacar, al transitar por la lectura de las páginas que nos ocupan, el excepcional diálogo permanente entre el «yo poético» y «yo lírico». Como en el «respirar», la escritura permite el paso del aire hacia dentro y hacia fuera de «su casa», lo que va definiendo un límite, una frontera, una tensión donde puede vivir el poema. La estética va configurando o se va identificando con una ética, y no solo del lenguaje, sino de la propia relación con el mundo.
(Y no quieres huir de ti / como no quieres huir del fuego / porque sabes que tiene conciencia y te mantiene / y es lo único que te salva / en las noches heladas / del desierto de tus vacilaciones) (Del poema “La conciencia del fuego”)



